Un
pueblo que ignora todo. Una nación sin interés en preservarse. Es el abandono a
la desidia
FRANCISCO
GÁMEZ ARCAYA | EL UNIVERSAL
Martes
8 de octubre de 2013
El
Cementerio General del Sur es un lugar histórico, abandonado y lleno de
peligros. Cuando lo visitaba, lo primero que hacía era ir a la tumba de mis
bisabuelos. Está cerca de la entrada principal. La reconocía por la escultura
de una niña arrodillada con un candil en sus manos. Luego, visitaba los
panteones familiares pomposamente decorados, llenos de historia y abarrotados
de arte. Miles de esculturas talladas en mármol, moteadas de negro y de olvido.
Cómo sería aquel lugar cuando fue destinado como cementerio de Caracas por
Guzmán Blanco. Cómo luciría durante el entierro de Armando Reverón, en 1954.
Ahí continúa la tumba original, abandonada y en ruinas del general Carlos
Soublette, trasladado al Panteón Nacional en 1970, y el mausoleo de Joaquín
Crespo, y la interesante esfinge del panteón de Medina Angarita.
Y
la tumba de Delgado Chalbaud, que en su tiempo habría sido rodeada de gente,
unos llorando y otros sacando cuentas.
Un
paseo por el Cementerio General del Sur da pistas suficientes para entender el
país. Una sociedad cuya prioridad es la de adueñarse de la mayor cuota posible
de renta petrolera. Un país que no tiene tiempo para la memoria y que desprecia
su historia.
Un
pueblo que ignora todo. Una nación sin interés en preservarse.
Es
el abandono a la desidia. Es el gobierno de la maldad, del desastre, de lo
absurdo. Sin espacios para el respeto. Entre malezas y mendigos, entre santeros
y maleantes, reposan los cuerpos profanados de aquellos que construyeron este
país, unos conocidos y otros anónimos. Su ruina es reflejo de la ruina del
país. Ojalá algún día el Cementerio sea invadido por el bien, para comenzar la
reconstrucción de Venezuela, desde sus cenizas.
@GamezArcaya
http://www.eluniversal.com/opinion/131008/el-cementerio-del-pais
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